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15 de julio de 2017

Proyecto Terminal Dos propone un nuevo acceso al borde costero en Valparaíso

A poco más de un año de que le fueran entregadas las observaciones en el Informe Consolidado de Aclaraciones, Rectificaciones o Ampliaciones provenientes de los servicios públicos y la comunidad sobre el proyecto de expansión del Terminal Dos, TCVAL - titular de la iniciativa- ingresó ayer al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental las respuestas a esas inquietudes (Adenda). Un paso clave para una obra que se adjudicó a la transnacional española hace cuatro años.

En el documento, de 6 mil páginas, se plantean una serie de medidas que deberán ser revisadas por la tramitación y ver si están en línea con las inquietudes planteadas.

Entre las compensaciones más llamativas se cuenta la construcción de una pasarela mirador que se ubicará a la altura de la calle Edwards, generando un nuevo acceso al borde costero.

El titular señala que esto permitirá la integración urbana de la zona costera “para darle continuidad al sector de Muelle Prat y eje Errázuriz, con los paseos Carrera y Wheelwright”.

También se propone la recuperación del ascensor Lecheros y el mejoramiento de la avenida Errázuriz desde el frente de la calle Molina hasta el sector de Sotomayor. En este punto, se menciona el mejoramiento del mobiliario urbano, iluminación y pavimentación, dándole accesibilidad tanto a peatones como ciclistas.

Uno de los factores más discutidos apunta al tema patrimonial, sobre todo luego del informe del experto colombiano Juan Luis Isaza, que fue categórico respecto a la influencia de la estructura en el sitio patrimonial.

En esa línea, se consideran medidas como la prevención de catástrofes en edificios patrimoniales que se traduce en un programa de protección que beneficiará a 10 inmuebles -que incluye museos e iglesias- y cuatro barrios que apuntan a los cerros Alegre, Concepción y Santo Domingo, y al sector del barrio La Matriz. A ello se agrega el mejoramiento del mirador Carlos Pezoa y la construcción de otro en el cerro Toro.

En el documento TCVAL también compromete su participación y aporte a la entidad que estará encargada del desarrollo y protección del sitio de patrimonio mundial. Por último se resalta un plan de puesta en valor y rescate del valor patrimonial subacuático, lo que incluye exposiciones sobre los principales elementos arqueológicos encontrados durante las obras.

En cuanto a las mitigaciones se mencionan cuatro planes: manejo arqueológico subacuático; seguimiento de las variables ambientales en fase de construcción y operación; prevención de contingencias, emergencias y riesgos ambientales; y uno de carácter comunicacional para informar a la población sobre el estado de avance de la iniciativa durante las etapas de construcción y operación.

Al respecto, el titular sostiene que se trata de “propuestas de medidas para mitigar y compensar los impactos del proyecto, así como compromisos que hemos decidido adoptar voluntariamente”.

“Estamos plenamente convencidos que, una vez finalizado este proceso, estaremos en condiciones de dar inicio a un proyecto altamente beneficioso para la ciudad puerto y su gente”, subrayó la empresa en un comunicado, en el cual también resalta dos compromisos ambientales voluntarios: un plan de vigilancia integral y uno de contingencia para elementos de patrimonio cultural subacuático.

En cuanto a consultas relacionadas con la fase operacional del terminal y en específico con la altura máxima de apilamiento de contenedores, el titular respondió que “la máxima operación del terminal corresponde a 6 unidades, que equivalen a aproximadamente 15,6 m de altura”.

Agrega que la cantidad máxima de contenedores que puede acopiar el terminal, en su máxima capacidad de operación, corresponde a 6.710 aproximadamente, lo que equivale a 1.051.000 TEUs anuales.

A su vez, ante la consulta respecto al incremento de trabajo a raíz de la operación del proyecto -reflejado en el aumento en los turnos de trabajo- advierte que también se espera un aumento en la contratación de “empleados eventuales”.

“Por ejemplo, en el año 2015 la operación del terminal TCVAL requirió de 64.096 turnos de trabajo. A partir de la entrada en operación del proyecto se estiman al menos 116.666 turnos al año, lo que equivale a 52.570 nuevos turnos de trabajo anuales. No existe una transformación unívoca de dichos turnos en puestos de trabajo dado que son cubiertos por personal eventual. A efectos referenciales, suponiendo 10 turnos/mes por cada trabajador (120 turnos al año / trabajador) equivaldría a 438 puestos de trabajo adicionales”.

En el ámbito paisajístico y en especial el sector de la calle Errázuriz, la Adenda señala que “los resultados obtenidos para este sector se dividen en dos: sector oriente y sector poniente. Desde el sector oriente, las vistas se conservan hacia Viña del Mar y Concón, y sobre la bahía, la inserción de nuevas estructuras sólo provocará la incorporación de nuevas marcas visuales en el paisaje, las que no obstaculizarán las vistas sobre la bahía.

COMPENSACIONES

Recuperación del ascensor Lecheros, que incluye la restauración de rieles, sala de control, motor a vapor y eléctrico.

Pasarela Edwards como nuevo acceso al borde costero y así “darle continuidad al sector de Muelle Prat y Eje Errázuriz”.

Eje Errázuriz: mejoramiento del espacio público en la calzada norte desde calle Molina al sector de Sotomayor.

Miradores: construcción de uno nuevo en el cerro Toro y modernización del mirador Carlos Pezoa Véliz, para potenciar las vistas.

Participación y aporte a entidad encargada del sitio patrimonial, programa de protección a inmuebles patrimoniales, etc.

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Fuente: El Mercurio de Valparaíso

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